EN MEMORIA DE ANDRÉS “EL PERFECTO” AYÓN “Ésta es mi vida” dijo Andrés Ayón Brown mientras el dedo índice de su mano curtida por el sol y por el paso de los años señalaba hacia el montículo del Estadio Santiago “Changa” Mederos, ubicado en la barriada del Cerro en la Habana, Cuba. “Al béisbol se lo debo todo”, añadió, con sus ojos oscuros llenos de recuerdos y posados sobre el diamante durante su charla con el columnista Yirsandy Rodríguez. Presenciaban ambos el partido del equipo provincial juvenil de La Habana desde el palco de prensa del modesto estadio, donde él le pidio a los locutores no hacer gran anuncio de su arribo, a pesar de la insistencia de éstos. “No, no hombre, no dispersen la atención del juego...” “Aquí los importantes son ellos, los jugadores, ellos son los que ahora están construyendo su historia”. Ya ha transcurrido una semana desde que la historia de esta vida llena de éxitos llegó a su fin. Dicha historia comenzó un 22 de octubre de 1936 en La Habana, Cuba, en una...