Por
Francisco de Asís Solís Reátiga
El
Baúl de Solís.-Alicia-nombre ficticio-se sienta a mi lado en
una de las bancas de la Plazuela Álvaro Obregón en Culiacán, Sinaloa.
Empieza a comer unas ricas
brochetas- asi lo manifiesta ella - y habla y habla.
-Vengo de un hotel,estuve
con un viejo feo y gordo y me dio 400 pesos y la comida por tener relaciones
sexuales con él- cita de corrido.
Agrega, cada día desean
pagar menos, estos canijos.
Entre preguntas y respuestas
logró enterarme que tiene como 10 años, prostituyéndose.
-La verdad me gusta y además
gano dinero-comenta.
Dice ser católica, pero no
ir casi a misa.-Pa que, no tiene caso, de todos modos pagaré mis pecados, allá
arriba - y voltea hacia el cielo.
-Tengo tres hijos y mi
esposo no trabaja y tengo que mantenerlos -cita.
La mujer no es atractiva,
pero sí muy conversadora.
¡ Eso es lo que quieren los
hombres, que los escuche! Exclama.
Alicia es amante de los
animales ya que durante el diálogo, estuvo dando comida a dos gatos robustos.
-Me encantan los gatos, ya
que los perros son bravos y tienen más enfermedades- observa.
Dice que a diario se acuesta
con dos o tres hombres y llega a ganar mil pesos o 800 mínimo.
-Hay unos guapos, pero casi
son viejos y feos y hasta apestosos - se lamenta.
De repente se levanta y se
aleja de la banca, sin despedirse.¡ Ya basta de preguntas! Vocifera.

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