Por Francisco de Asís Solís Reátiga
El Baúl de Solís.-A
lo largo de mis 61 años he conocido a cientos y cientos de personas y
quizás una centena me han sabido escuchar atentamente. Las otras personas,
entre mujeres y hombres de todas las edades siempre interrumpen las
conversaciones.
No son personas ignorantes ni mal
educadas, lo que sucede es que es un hábito mental en automático.
En pocas ocasiones, interrumpen para
aportar algo valioso o corregir algún dato erróneo del emisor.
En las demás ocasiones, no tienen
alguna razón para cortar el diálogo de su interlocutor.
Los grandes hombres y mujeres son
humildes y comprensivos y lo mejor es que les gusta escuchar, no oír, que es
muy diferente.
Hagamos un ejercicio de
comprensión, desde hoy y cuando deseé que lo, escuchemos, hay que hacerlo, sin
interrumpir, a menos que la persona, nos solicite un consejo o una sugerencia.
Nos sentiremos muy valiosos y
requeridos para futuras conversaciones. Que
así sea.


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