Francisco Solís
El Baúl de Solís.-Personas que trabajan en la informalidad y en la venta de
diversos productos ya sea a píe de casa en casa o en carros de sonido,
mantienen el riesgo de contraer el virus conocido como Covid-19.
Lo
mismo los vendedores de tamales de Carboneras que cubren casi el 50 por ciento
de la ciudad de Culiacán, agua electropura, verduras y frutas y marlín y
pescado de Mazatlán o vendedores de libros o utensilios para nuestra cocina, inundan
calles de colonias y fraccionamientos.
Es
una romería constante que irrumpe nuestra tranquilidad con el alto nivel de
décibeles que se producen con las bocinas que utilizan en los carros de
perifoneo.
Ellos,
también pueden ser portadores del Coronavirus sin saberlo o sea asintomático
que también es contagioso, aunque menos letal.
Mientras
haya compradores, habrá vendedores en una vinculación que puede ser fatal.

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