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La pérdida de trabajos es la mayor desde que se mide el indicador en el país
latinoamericano
El
Baúl de Solís.-México ya siente en los huesos el golpe
económico de la crisis por el coronavirus. En abril, el país latinoamericano
perdió 555.247 empleos formales como consecuencia del parón de actividades por
el avance de la enfermedad en América, según datos del Instituto Mexicano del
Seguro Social (IMSS) publicados este martes. Esta es la mayor destrucción de
empleo en México desde que se hace el registro del dato, hace más de 20 años.
La caída mensual de la tasa de empleo es del 2,7%, mayor que en la crisis
económica de 1995 o en la crisis financiera de 2008. El IMSS reconoce que la
caída del empleo ha afectado más a los trabajos permanentes, casi un 68%.
El Gobierno mexicano ya
anticipaba a principios de abril el golpe que la suspensión de actividades
económicas iba a tener en las cifras de empleo. En las dos últimas semanas de
marzo, el país latinoamericano perdió casi 350.000 trabajos, más de
los que se habían creado en 2019. Entonces, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, aseguró
que su Administración emprendería diversas acciones para crear dos millones de
trabajos para finales de 2020. El objetivo del mandatario se ve lejano
considerando que cada día algunas empresas recortan sus plantillas de empleados
por su falta de liquidez y que la previsión de crecimiento económico para este
año será negativa, entre un 6% y un 9%, según estiman algunas instituciones financieras.
Los datos que aporta el IMSS,
sin embargo, solo contemplan a aquellas personas que tienen un empleo formal en
México y que hacen aportaciones a la seguridad social. Por otro lado está la
economía informal –un 60% de la población económicamente activa– con los
millones de personas que trabajan sin estar registrados ante esta institución o
ante el fisco. La crisis del coronavirus ha dejado al descubierto la
integración de las actividades informales en la economía mexicana, así
como la carencia de instrumentos como
el seguro de desempleo para respaldar a la población durante
una crisis económica.
La caída del empleo pone
nuevamente el debate sobre las ayudas a las empresas en la mesa. López Obrador
ha insistido en las últimas semanas que su Gobierno no destinará recursos
públicos para el rescate de compañías que han comenzado a mostrar su desesperación
a las puertas de Palacio Nacional. Según los datos del IMSS, hasta ahora unos
6.689 patrones se han dado de baja del sistema de seguridad social. El
presidente mexicano ha optado por impulsar un programa de microcréditos –de
hasta 1.000 dólares– para que los pequeños negocios puedan sobrevivir durante
la fase más crítica de la pandemia. La patronal mexicana ha buscado por su
cuenta ayudas a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que ha
ofrecido créditos para empresas de diversos tamaños.
Sin un programa de estímulos
para las empresas el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) teme que el
desempleo alcance el millón de personas en los próximos meses, según ha
insistido el presidente de la patronal, Carlos Salazar. Mientras tanto, la
Administración de López Obrador se concentra en planear la reapertura de la
economía mexicana en función de la evolución de la pandemia en México. El
presidente mexicano se ha comprometido a presentar este miércoles un plan para
abrir gradualmente algunos sectores. La presión desde Estados Unidos,
a través de las industrias que están integradas en los dos países,
pone a sectores como el automotriz y el aeronáutico como fuertes candidatos a
ser los primeros en reanudar sus actividades. Ambos países aguardan ansiosos la
entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (T-MEC), el
próximo 1 de julio.

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