Marquesina
Conocer la historia y la mitología griega es penetrar a un mundo inigualable donde la imaginación tiene un campo amplio de posibilidades de extasiarse, sin llegar a la locura.
Ya escribimos sobre el magnífico guerrero Hércules y sus hazañas con sus romances dolorosos y a la vez, placenteros.
Un Dios en toda la palabra.
En esta columna abordaremos la vida de Endimión, hijo de Etlio, o de Júpiter y de la Ninfa, Cálice. Reinó sobre los eolíos, que bajo sus órdenes emigraron de Tesalia a Elida. Se casó con una ninfa y tuvo tres hijos:Peón, Epeo y Etolo, y una hija, Eurídice.
Le es atribuida también la paternidad de Pisa,, epónimo de una ciudad de la Élida.
Endimión legó el trono a Epeo, vencedor de una carrera organizada para decidir cuál de sus hijos lo sucedería. Peón fue a Macedonia y Etolo permaneció en el Penepoleso, reinando sobre la Élida después de la muerte de Epeo.
Según una tradición, Endimión inspiró amor a la Luna, que unida a él, concibió cincuenta hijas. A pedido de la Luna, Júpiter prometió a Endimión satisfacer cualquier deseo que éste formulase. El joven pidió gozar del sueño perenne y se durmió, manteniendo así su juventud.
Según otra versión, el sueño perpetuo de Endimión fue el castigo de Júpiter por haberle faltado el respeto a Juno. Al encontrarlo dormido la Luna, se enamoró de él.
Esa es la maravillosa y auténtica historia del rey, Endimió, entre el mito y algo de la realidad.
EPÍGONOs.
Nombre de los hijos de los Siete Jefes, que con excepción de Adastro, murieron en la primera expidición contra Tebas. Queriendo vengar a sus padres, los jóvenes decidieron emprender nueva lucha contra los tebanos. El oráculo les aseguró la victoria si los dirigía Alcemeón. Aunque adisgusto, Alcmeón se dejó llevar por la insistencia de Erifila, su madre y aceptó el mando de la expedición. Participaron en la guerra, además de Alcmeón, su hermano Anfíloco, Egialeo, hijo de Adastro, Tersandro, de Polínice; Promaco de Partonopeo; Esténolo de Capaneo, Diomedes de Tideo; Euralio, de Mecisteo.
Los Epígonos empezaron por arrasar las aldeas que rodeaban a Tebas. Cuando penetraron en territorio enemigo fueron combatidos por el hijo de Eteocles, a quien mataron.
Entonces se dispersaron los demás elementos de la armada tebana. Durante la noche, aconsejados por el adivino Tiresias, los habitantes de la ciudad huyeron. Los Epígonos, entonces se entregaron al pillaje, consagrando gran parte de los despojos a Apolo de Delfos. En el trono instalaron a Tersandro.
SILVIA MARGARTA MONÁRREZ GALVAN, LA PINTORA Y ESCRITORA DINÁMICA DE CULIACÁN
Conocer el alma de la destacada y en ocasiones incomprendida pintora y escritora culiacanense Silvia Margarita Monárrez Galván, no es fácil.
Es como una flor misteriosa que necesita que le hablen con la verdad y así abrir sus capullos, su alma.
Ya en confianza, ella es una genio en todos los temas y eso engrandece su persona, sin que ella se lo proponga.
He sostenido infinidad de diálogos telefónicos con ella y el aprendizaje, es mejor que si hubiese asistido a cinco facultades diferentes de algún recinto universitario, cuna del saber y de la filosofía.
Ese amor a la sabiduría, me hace llamarla casi a diario. Sus amplios diálogos me embriagan de riqueza espiritual.
El tema religioso, lo domina ampliamente, ya que estudió en El Colegio Monferrat con monjas franciscanas y de otra orden donde las tareas eran extenuantes.
La conocí una tarde de jueves de un día de abril de 2018 en el Paseo de las Artes; una sonrisa franca, sin coquetería, me atrajo a ver su obra, en piso y barda del Museo San Carlos, hoy Centenario de las Artes en el callejón de la Avenida Jesús G. Andrade a unos pasos del Teatro Pablo de Villavicencio, por la entrada de los músicos de la OSSLA y de otros artistas que han actuado en ese recinto del espectáculo.
Su obra, que necesita ser reconocida por expertos y coleccionistas, me impactó.
Dibujos y pinturas a lápiz y otros materiales, reflejan su interior que proyecta al universo en una gama de colores y texturas que le dan un punto único. Su estilo único que ya apreciaron algunos conocedores en la colectiva de febrero de 2020 que se montó en la pequeña galería que coordina Carlos Morales en el antiguo edificio del IPN.
Trazos y figuras que nos llevan al cielo y nos retornan con la imaginación del ser humano, que se logra en lo visual.
Obras bellas, hermosas y preciosas que externan sus sentimientos puros y sinceros.
Esa belleza interior se refleja en sus cuadros y no solo en su policromía, sino en sus libros sobre poemas donde expresa su amor y desamor en esta vida a veces incomprendida, por seres egoístas y envidiosos por su falta de talento.
Recibe este este escrito como un homenaje a Silvia Margarita Monárrez Galván, amante de las artes y de la propia vida.

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