Redes del Poder
Por Francisco de Asís Solís R.
Culiacán es una ciudad violenta y peligrosa.
El Cartel de Sinaloa, trata de que células criminales que se desligan de ellos, no cometan robo de autos, extorsiones, secuestros express y sobre todo homicidios, que es lo que más lacera a la sociedad sinaloense y en especial el levantamiento de jóvenes y adultos productivos que involuntariamente se toparon con sicarios en este Culiacán de un millón de habitantes.
Usted debe tener mucho cuidado y tratar de evitar hacer amistad con personas de dudosa reputación.
No debemos tachar como unos monstruos a los delincuentes sino buscar su rehabilitación e ingreso a las actividades productivas y honestas.
Los centros de drogadicción no han fallado, pero se necesita gente profesional que comprendan los alcohólicos y drogadictos, aunque los A.A. han cumplido con su función de tener más miembros en recuperación.
Si no existieran los partidos políticos y por ende las elecciones esos millones y millones de pesos que se gastan servirán para empleos, viviendas, hospitales, carreteras, centros de rehabilitación, entre otras mejoras para ciudades, campos pesqueros, campos agrícolas y fomento a la ciencia, la investigación, cultura, deporte, artes y sector industrial, comercial y empresarial.
Sinaloa merece un cambio, pero ese cambio no lo harán los políticos sino los obreros calificados y los empresarios que al final son los que invierten en el fomento a los empleos.
El cambio vendrá de la educación en universidades honestas que no desvíen su presupuesto que les asigna el estado y la federación, para formar más y mejores profesionistas.
El entretenimiento como el futbol y béisbol, así como teatros y música no deben fallar y las diversas religiones cumplir con sus objetivos y no convertirse en fondos de dinero y más dinero, dejando lo espiritual en segundo término.
Es largo y sinuoso el camino del cambio por la corrupción. Policías y tránsitos son el azote del pueblo al pedir propinas por cualquier motivo y a la vista de todos en forma cínica.
Se necesita que en cada patrulla viaje un representante de la Comisión de Los Derechos Humanos y otro que represente a la sociedad.
O que viajen en otros carros a cierta distancia en son de vigilancia.
La tarea no es fácil, pero se debe cambiar la mentalidad de todos y todas y ejercer la honestidad o la ética que es de 24 horas y no solo en el hogar en el ejemplo a los hijos.
Culiacán y Sinaloa merecen un cambio de fondo y no simulación.

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