Marquesina
Por Francisco de Asís Solís
Leónidas Alfaro, autor sinaloense nacido en Culiacán en la populosa Colonia Mazatlán, hoy Benito Juárez, no ha encontrado a la editorial adecuada que lo encumbre como a su paisano Elmer Mendoza.
Cuando hizo un convenio con una editorial española ,para promover y distribuir su obra cumbre, es decir, Tierra Blanca, sacada de la nota roja de los principales periódicos de Culiacán de los años 70s y 80s aderezada con ciencia ficción, todo fue una especie de fraude.
Como diría Eugenio Derbez "! fue horrible, fue horrible"!.
Hasta le prometieron a Alfaro, llevar al cine o sea a la pantalla grande a Tierra Blanca.
Lo importante, es que Leónidas a quién le gustan los mejores vinos ,no perdió la realidad y no cedió los derechos del libro y todavía recibe regalías.
Pero dos obras futuristas que cobran relevancia de su autoría son: la selección y la agonía de la iguana.
Esta última obra trata de los problemas de los cubanos y qué ahora cobra especial interés por las manifestaciones de los cubanos por falta de medicinas y alimentos.
Alfaro nos confió hace como 7 años cómo burló a la policía secreta cubana, para desplazarse por la Habana y comprobar una vida miserable de los cubanos donde aparece la prostitución de lindas cubanas para mantener con vida a sus hijos y demás familiares.
Una degradación en pleno Siglo XXI.
Es difícil que a Leónidas Alfaro lo dejen ingresar a Cuba y si lo hace, corre el riesgo de ser hecho prisionero por atentar contra el comunismo.
Claro que el gobierno mexicano; lograría su liberación y deportación a México.
Pero como dijo el Divo de Juárez "pero qué necesidad, para que tanto problema".
Alfaro tiene una mina de oro con la Agonía de la iguana.
Es investigación directa de campo y entrevistas con residentes muy pobres de la Habana.
Usted puede adquirir este interesante libro en la Librería México en Álvaro Obregón y Juan José Ríos en Culiacán, Sinaloa.
Saldrá de dudas de cómo no vive en realidad el pueblo cubano, engañados por una revolución cubana que nunca los benefició.
Y, ahora menos sin su líder Fidel Castro.
Quizás unos 20 años fueron felices con Fidel Castro y lo demás fue simulación.
Lo otro, es fantasía y es horrible, horrible.
RUBÉN ROCHA MOYA, DEBE IMPULSAR AL CINE Y A LOS DIRECTORES SINALOENSES.
Ningún gobernador de Sinaloa ha tomado en serio el impulso al cine y a sus realizadores o directores.
Quizás han dado todas las facilidades para que se filmen películas en Mazatlán, Culiacán y Mocorito con El Sol Naciente con Yul Brainer, Mariana con Julio Alemán y El Granito de Oro donde los actores sinaloenses son secundarios o sea de relleno.
Tenemos a directores veteranos como el mazatleco Blancarte y jóvenes como Miguel Estrada, Miguel Estrada y en proceso de formación José Carlos Jacobo hijo del diputado local, Sergio Jacobo Gutiérrez.
Alex Gaxiola es otro joven que sin estudios cinematográficos ha participado en concursos de cortometrajes organizados por Alan Mimiaga.
El gobierno de Sinaloa, puede entrar al terreno de la cinematografía e impulsar a los veteranos y nuevos directores.
Además sembrar mas salas de cine en el estado como la Lumiere ubicada en el Centro Cultural Genaro Estrada y no cobrar la entrada, ya que con ello se dificulta la asistencia de personas pobres pero honrados a la sala de cine
Esta sala la Lumiere se convirtió en dormitorios de personas que por 10 pesos se creen con todos los derechos y permanecer cuatro horas y aprovechar el aire acondicionado y los sanitarios y poco les importa las películas.
Eso sí, en los Festivales del Cine Mexicano son los primeros en acaparar las butacas y no les dan oportunidad a verdaderos cinéfilos.
Por eso, debe de haber un coordinador, qué también haga encuestas entre los asistentes y ordene ciclos de cine para todos los gustos.
Fomentar el cine mexicano y sinaloense y el clásico con filmes como Lo que el Viento se Llevó, La Biblia, Ben Hur, Los Cañones de Navarone, El doctor Shivago, Los 10 mandamientos, El Llanto de la Iguana, entre otros.
Películas sobre la Revolución Mexicana y sus personajes
Fomentar el cine móvil en colonias y sindicaturas.
Y crear el museo del cine de Sinaloa.
Ofrecer talleres y conferencias de cine con conocedores como Alan Mimiaga y Ernesto Diez Martínez y hasta Jorge Luis Téllez y Leonel Solís.
Otro buen conferencista puede ser Rigoberto Lizárraga quien tiene más de 27 años a cargo de las proyecciones de películas en el Difocur, hoy convertido en Isic, gracias a Sergio Jacobo Gutiérrez cuyo proyecto se lo propuso al entonces gobernador Jesús Alberto Aguilar Padilla y se aprobó.
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